Aunque de nuevo no florezcan las aceras
y tu perfume cercene esta primavera
primavera de delirios que quisieron ser mil noches
abonados a tu dulce cabellera.
Ya encontré en los bares a sirenas
que quisieron convertirse en canción
Ya he dejado, los humos del alcohol
a los pies de tu alacena
Ya elegí el camino del guerrero y del poeta
del que sufre en cada verso y sangra por cada letra.
Aunque los matices que pintaron tus sonrisas
se deshagan en mis manos como arena
el camino traerá en tus ojos luna nueva
los despojos de esta amarga condena.
Ahora vivo anclado a tu cama como un preso
del beso, soy tu Montecristo
encadenado
a tus sonrisas de hielo, ardiente milagro,
a las sombras de tu cuerpo de pecado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario